Angela Vicario | Cómo documentarse (y no morir en el intento)
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Cómo documentarse (y no morir en el intento)

Siempre me ha gustado el proceso de documentación, incluso antes de tomármelo en serio. Ya en el colegio me disfrutaba estudiando por el mero hecho de que estaba aprendiendo cosas que antes desconocía. Creo que la curiosidad es inherente a cualquier escritor: para contar historias tenemos que haber leído las que han sido escritas por otros. En primero de carrera un par de grandes profesores me dijeron que somos enanos a hombros de gigantes. Y tenían razón: necesitamos tener siempre en nuestra cabeza una gran hemeroteca de historias, porque la inspiración no es mágica, y trabajar en ella no sólo se hace escribiendo, sino consumiendo. Consumiendo información y consumiendo historias.

 

Pero además de esta documentación permanente que hacemos casi de forma inconsciente (tenemos la suerte de que escribimos ficción porque nos gusta consumirla…), cada vez que ideamos una historia, sobre todo si es una novela larga, tendremos por delante un gran proceso de documentación. Independientemente de si sabemos mucho o poco acerca del tema que vamos a tratar, necesitaremos ampliar nuestra base de conocimientos para no meter la pata y hacer más rica nuestra historia.

 

Vale, genial, ¿pero por dónde empiezo a documentarme?

 

Lo importante, como en todo, es tener un método. En esta era en la que vivimos, donde la información está por todas partes, es muy difícil no quedar enterrados bajo una montaña de fuentes. Lo primero es preguntarnos por qué estamos contando esta historia y hasta dónde queremos llegar con ella. Esto me lo enseñaron en mi asignatura de documentación, en la que tuve que hacer varios documentales. Con el resto de mi equipo, y gracias a tomarnos en serio nuestros por qués, conseguimos sacar historias a la luz que habían permanecido cincuenta años enterradas bajo la censura del franquismo. El por qué es imprescindible. Si no sabemos cual es nuestro motivo para contar una historia, no sabremos ni por dónde empezar a documentarnos, ni hacia dónde queremos dirigir la trama. Ni siquiera sabremos qué tipo de personajes queremos hacer.

 

Vamos a ponernos un poco periodistas. Aplicad en vuestro proceso de documentación la pregunta de la 5W: What, Why, Where, Who, How.

 

  1. QUÉ: La materia.

  2. WHY: El objetivo

  3. HOW: La metodología que utilizaré en mi proceso de investigación.

  4. WHERE: El lugar.

  5. WHO: Quiénes.

 

El proceso de documentación es la forma en que procesamos la documentación, un camino en el que nos preguntamos qué fuentes necesitamos, cómo vamos a conseguirlas y cómo vamos a contarlas. Trazaremos el camino, como os he dicho, de qué quiero contar y por qué quiero hacerlo.

 

Las fuentes que podemos utilizar son muy variadas, y dependiendo de la materia os convendrán más unas u otras. No os quedéis en Google, vuesas mercedes, pero tampoco en los libros. Hay vida más allá de internet y de la documentación escrita (aunque no por ello tenéis que dejar de buscar en libros, tesis, Trabajos de Fin de Master, Trabajos de final de Grado, en revistas especializadas…. Eso os va a dar una base teórica importantísima que podéis complementar con un montón de cosas después, que le darán fluidez y realidad a los datos que habéis encontrado)

 

FUENTES FÍSICAS:  Si tu novela se ambienta en Madrid y puedes permitírtelo, ¡viaja a Madrid! Un mapa o una guía turística nunca te hablará lo suficiente del lugar en el que quieres ambientar tu historia. Yo escribo fantasía, pero los paisajes que describo están sacados directamente de los recuerdos y sensaciones de los campos burgaleses en los que pasé los veranos cuando era pequeña. Si podéis hacerlo, viajad a lugares similares a los que vais a crear. Vuestra fuente será el sitio: su clima, sus olores, sus sonidos, la brisa, las sensaciones que os produzca…

 

FUENTES DIRECTAS: No tengáis miedo de llamar, mandar emails, acudir a un profesor, a vuestros abuelos… La gente es, por lo general, más receptiva de lo que pensamos. Presentaos, decid que estáis escribiendo una novela que trata un tema que esa persona conoce y pedidle una entrevista. Mucha gente tardará en contestar, así que sed pacientes. Tampoco os desaniméis si os dicen que sólo pueden concederos entrevista por email: una entrevista por escrito sigue siendo una entrevista.

 

Si tenéis la suerte de que la persona que os interesa puede contar con vosotros, invitadla a un café. Siempre funciona (aunque a veces puede que hasta os quieran invitar ellos: nunca sabéis si esa persona necesitaba contar su historia tanto como vosotros necesitabais recibirla).

 

Cuando después de realizar todo este proceso de documentación tengáis mil papeles y documentos subrayados y marcados con post its, una corchera llena de notas, y una libreta emborronada con un montón de info interesante, ¡ha llegado el momento de organizarla!

 

Pero eso es ya otra historia… como la que estás a punto de contar. Divide tu información en: importantísima, relevante y complementaria, y en función de eso ve redactando lo que necesites. Queda a tu elección, porque cada historia es un mundo.

 

Espero que esta entrada os haya ayudado a mejorar vuestro método de documentación, ¡nos vemos pronto!

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